El expresidente de Bridgestone, Agustín Minardi, aseguró que la caída de la histórica firma argentina es el resultado de la falta de escala, el atraso tecnológico y una conflictividad gremial que calificó como "cruenta". La planta de San Fernando cerró sus puertas este miércoles y dejó a más de 900 trabajadores en la calle.
El cierre definitivo de Fate, la principal fabricante de neumáticos de capitales argentinos, generó una fuerte onda de choque en el sector industrial y reabrió el debate sobre la competitividad en el país. Tras el anuncio de la familia Madanes Quintanilla de bajar las persianas tras 80 años de trayectoria, Agustín Minardi, ex directivo de Bridgestone, advirtió que la empresa sucumbió ante una "tormenta perfecta" que combina la apertura de importaciones con una estructura de costos interna inviable.
Minardi destacó que Fate se encontraba produciendo apenas al 30% de su capacidad instalada, en un mercado global donde los competidores internacionales, especialmente los de origen chino, poseen escalas de producción que la firma local no pudo alcanzar. "Ponerle dos kilos de más a un neumático por falta de tecnología tiene un costo muy alto; es muy difícil competir así", señaló el experto, subrayando la incapacidad de la empresa para integrarse a consorcios internacionales que le brindaran el respaldo técnico necesario.
Un punto central del análisis fue la relación con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático (SUTNA). El exejecutivo describió el panorama gremial como uno de los más complejos del país, afirmando que la contraparte sindical "no tiene el menor interés de llegar a un acuerdo" y prioriza una agenda propia sobre la continuidad de las fuentes de trabajo. Esta situación, sumada a los altos impuestos y la caída del consumo interno, habría terminado por sellar el destino de la planta.
Mientras tanto, la tensión escala en las inmediaciones de la fábrica en San Fernando. Tras el anuncio del despido de 920 operarios, la Justicia ordenó el desalojo del predio, que había sido ocupado por un grupo de trabajadores en protesta. Desde el Gobierno Nacional, si bien se dictó una conciliación obligatoria por 15 días, el Ministerio de Capital Humano reconoció que las posibilidades de revertir la decisión son limitadas, dado que la empresa ya manifestó su intención de liquidar activos y pagar las indemnizaciones correspondientes.
El cierre de Fate se produce en un contexto de máxima tensión política, coincidiendo con la convocatoria a un paro general de la CGT y el tratamiento de la reforma laboral en el Congreso. Para los analistas del sector, este episodio representa un "espejo" de las contradicciones del modelo industrial argentino, donde la falta de acuerdos de productividad y la competencia global amenazan con arrastrar a otras empresas del rubro.
Fuente: El Diario Digital - Cadena 3