El proyecto de Passalacqua combina control del gasto, reasignación de partidas y fondos específicos para sostener servicios e inversiones en un escenario de bajo crecimiento y menor presencia de la Nación. El 63% va a inversión social.
El Presupuesto 2027 que Hugo Passalacqua envió a la Legislatura permite observar algo más que cuánto pretende gastar la Provincia durante el próximo ejercicio. El proyecto configura una hoja de ruta para atravesar un escenario económico nacional de bajo crecimiento, menor asistencia federal y dificultades que impactan particularmente sobre las economías regionales.
La estrategia combina varias herramientas. Misiones proyecta sostener un elevado nivel de inversión social, controlar la expansión de gastos permanentes y conservar margen para redistribuir recursos durante el ejercicio si la evolución de la economía obliga a modificar las prioridades.
El diagnóstico aparece explícitamente en el mensaje que acompaña al proyecto. El Gobierno provincial advierte sobre una economía nacional que no termina de consolidar un proceso de crecimiento y cuestiona particularmente los efectos que tienen sobre Misiones la apertura de importaciones, la desregulación de mercados y el atraso cambiario.
Para una provincia fronteriza, señala el Ejecutivo, ese escenario repercute sobre la competitividad de las empresas, el comercio, las actividades productivas, el empleo y, finalmente, sobre la propia recaudación provincial.
A ese panorama se agrega un segundo elemento: la retirada del financiamiento nacional de diferentes políticas que anteriormente contaban con participación federal.
El mensaje menciona la interrupción del Fondo Nacional de Incentivo Docente, la reducción de programas sanitarios, la eliminación del fondo compensador del transporte, menores transferencias de ANSeS para el sistema previsional provincial y la paralización de numerosas obras públicas nacionales.
El desafío para 2027 será, entonces, doble: administrar una economía que todavía no muestra el dinamismo esperado y, al mismo tiempo, cubrir con herramientas provinciales parte de los espacios que dejó la Nación.
Un total de $5,2 billones
La hoja de ruta comienza con un Presupuesto que prevé $5.206.134 millones de erogaciones, algo más de $5,2 billones. Dentro de esa estructura, la prioridad continúa puesta en las áreas sociales. Salud, Cultura y Educación y Bienestar Social concentrarán $3,277 billones, equivalentes al 62,95% de todo el gasto previsto para 2027.
Salud tendrá $1.249.193 millones, el 23,99% del total; Cultura y Educación recibirá $1.251.687 millones, otro 24,04%; y Bienestar Social dispondrá de $776.421 millones, que es 14,9%.
La decisión supone mantener casi dos de cada tres pesos presupuestados en esas funciones, incluso cuando la Provincia anticipa que deberá destinar mayores esfuerzos propios para compensar programas nacionales discontinuados.
Pero el proyecto incorpora al mismo tiempo mecanismos para que esa estructura presupuestaria no quede inmovilizada durante los doce meses del ejercicio.
Margen para moverse
La segunda herramienta pasa por la administración de las partidas.
El proyecto concede al Ejecutivo facultades para reestructurar el Presupuesto durante el ejercicio, dentro de los límites establecidos por la propia ley. También permite realizar adecuaciones vinculadas con mayores ingresos, reorganizar determinadas partidas y recurrir a otros instrumentos financieros.
A ello se agregan autorizaciones para renegociar o refinanciar compromisos, constituir fideicomisos y administrar fondos específicos.
El objetivo es contar con capacidad para responder a una economía cuyo comportamiento durante 2027 resulta difícil de anticipar.
Esa flexibilidad será importante porque 2027 será un año electoral, pero también porque la recaudación provincial depende en buena medida de la actividad económica. Si el consumo y la producción no reaccionan, la disponibilidad de recursos puede quedar por debajo de las previsiones originales.
Contener los gastos
La tercera pata del esquema es el control del gasto. El Presupuesto fija una planta de 65.090 cargos permanentes y 282.133 horas cátedra, pero el mensaje aclara que fue calculada sobre la planta autorizada sin cargos vacantes y dentro de una política explícita de restricciones.
También establece límites al personal temporario y mayores controles sobre designaciones, contrataciones y recategorizaciones. Las futuras recomposiciones salariales, además, quedan sujetas a las posibilidades financieras del Tesoro.
En paralelo, el artículo 27 fija un techo para determinadas remuneraciones de empresas estatales, entes autárquicos y organismos públicos: ningún funcionario o empleado alcanzado podrá percibir más del 90% de la remuneración bruta de un ministro provincial.
La lógica es contener el crecimiento de los gastos estructurales para conservar capacidad de intervención en otras áreas.
La emergencia sigue
El proyecto también prorroga durante todo 2027 la emergencia económica y financiera provincial, manteniendo herramientas que permiten administrar obligaciones ante eventuales desajustes entre ingresos y gastos. Entre otras facultades, ante insuficiencias transitorias de recursos Hacienda podrá establecer prioridades para los pagos, preservando las obligaciones alimentarias y las indispensables para garantizar los servicios esenciales.
Eso convive con un nivel de deuda que el Gobierno presenta como controlado. Según las estimaciones incorporadas al mensaje, el stock de deuda representará 9,9% de los ingresos totales, mientras que los servicios de la deuda equivaldrán al 0,67% de los ingresos corrientes.
Es justamente ese margen el que Passalacqua pretende utilizar para financiar inversión sin alterar la situación financiera provincial.
La hoja de ruta
El Presupuesto expone así el plan con el que Misiones pretende atravesar un año complejo sin resignar las principales funciones del Estado.
No existe una única herramienta. La Provincia combina recursos propios con financiamiento externo; mantiene bajo control la expansión de la planta estatal; conserva facultades para reasignar partidas; sostiene la emergencia económica; busca nuevas fuentes para financiar infraestructura y concentra casi dos tercios del gasto en salud, educación y políticas sociales.
Todo ocurrirá, además, durante un 2027 electoral, lo que agrega una dimensión política inevitable a la administración de los recursos.
El desafío que deja planteado el proyecto será hasta dónde esas herramientas permitirán sostener el nivel de servicios e inversión si la economía nacional continúa sin recuperar dinamismo y Nación mantiene su actual política de reducción de transferencias y obra pública.
Frente a ese escenario, Passalacqua diseña un Presupuesto menos rígido y con distintas alternativas de financiamiento y administración. Una hoja de ruta que busca darle a Misiones margen para transitar 2027 aun cuando el impulso que debería llegar desde la economía nacional tarde en aparecer.
Fuente: Primera Edición