La presentación judicial de un jubilado que solicitó su quiebra personal reavivó el debate sobre el endeudamiento inducido. Desde Defensa del Consumidor advirtieron que cada vez más personas buscan ayuda porque no logran afrontar préstamos, tarjetas de crédito y refinanciaciones.
La situación financiera de miles de familias argentinas volvió a quedar en el centro de la escena tras la presentación realizada por un jubilado misionero ante la Justicia Federal, donde solicitó su quiebra personal al considerar que fue incorporado a un esquema de “endeudamiento progresivo y permanente” mediante préstamos, refinanciaciones, tarjetas de crédito y créditos digitales.
A raíz de este caso, el titular de Defensa del Consumidor de Misiones, Alejandro Garzón Maceda, explicó que el pedido realizado por el jubilado corresponde a una instancia judicial y no administrativa, aunque reconoció que el sobreendeudamiento es una problemática que crece día a día en la provincia.
“Todos los días tenemos gente que llega con esta situación. Nos llaman por teléfono o vienen a preguntar qué pueden hacer porque tienen deudas y no pueden pagar”, afirmó. El funcionario aclaró que la denominada “quiebra personal” está contemplada en las modificaciones introducidas en la legislación civil y comercial, permitiendo que una persona física pueda solicitarla cuando se encuentra en una situación financiera extrema.
“Lo que está presentando es un pedido de quiebra porque es deudor. El proceso de quiebra lleva aparejado antes del decreto de quiebra un montón de alternativas, entre ellas la posibilidad de ofrecer y aceptar un acuerdo de refinanciamiento para poder pagar las cuentas”, explicó.
Garzón Maceda señaló que una de las preocupaciones actuales es el llamado sobreendeudamiento inducido, una práctica que puede darse cuando entidades financieras, fintech o prestamistas ofrecen créditos de manera insistente a personas que atraviesan situaciones económicas vulnerables.
“Se llama endeudamiento inducido cuando yo te ofrezco permanentemente dinero en situaciones en las que puedo suponer que vos vas a necesitar plata. No te dejo salir, pensarlo y volver, sino que en el instante en que la necesitás te aparece la oferta como la solución de tu vida”, sostuvo.
Sin embargo, aclaró que no se trata de un delito penal. “No es un delito, puede haber una infracción. Los delitos son los que están previstos en el Código Penal”, indicó. Para que una denuncia prospere en el ámbito de Defensa del Consumidor, el afectado debe demostrar que existió una conducta que favoreció ese sobreendeudamiento y que la entidad otorgante no evaluó adecuadamente la capacidad de pago del cliente.
“Hay que acreditar que hubo un sobreendeudamiento inducido y que no fue simplemente una oferta que vos aceptaste libremente”, remarcó. Según detalló el funcionario, los adultos mayores figuran entre los sectores más comprometidos por esta problemática.
“Vienen especialmente los jubilados. Sacaron cosas para los nietos o para los hijos y ahora esos familiares no pueden pagar. Entonces quien tiene que hacerse cargo es el jubilado y no le alcanza ni para comer”, relató.
Asimismo, sostuvo que detrás de muchas consultas por servicios o facturas impagas suelen aparecer múltiples deudas acumuladas. “A veces vienen por una boleta de un servicio y cuando empezás a preguntar un poco más, no es solamente esa boleta. Te sacan una tira enorme de deudas. Es un problema serio”, aseguró.
Un fenómeno que se profundiza
Garzón Maceda indicó que desde comienzos de año la cantidad de consultas vinculadas al endeudamiento creció significativamente. “De enero para acá todos los días tenemos personas que preguntan qué pueden hacer porque no pueden pagar sus cuentas”, afirmó.
En ese contexto, sostuvo que la pérdida del poder adquisitivo es uno de los factores que empuja a muchas familias a recurrir al crédito. “Yo siempre lo simplifico así: no es que las cosas estén caras, nosotros, los asalariados, estamos baratos”, expresó.
Finalmente, el titular de Defensa del Consumidor brindó una serie de recomendaciones para quienes reciben ofertas constantes de préstamos por parte de bancos, billeteras virtuales o entidades financieras.
“Nadie te va a llamar si vos no necesitás la plata. Te van a llamar porque sus algoritmos detectan determinadas situaciones”, señaló. Por ello, recomendó analizar cuidadosamente el costo total del crédito antes de aceptarlo. “Lo primero que tenés que saber es cuánto vas a devolver. No importa la tasa en porcentaje, sino cuánta plata pedís y cuánta plata vas a terminar pagando”, explicó.
Y concluyó con una advertencia contundente: “Si no te queda claro cuánto vas a devolver, no te metas porque te van a perjudicar. El mejor consejo que puedo darle a los consumidores es que cuando aparezca una oferta de préstamo, la ignoren. Y si realmente la necesitan, que averigüen bien cuánto van a terminar pagando antes de aceptarla”.
Fuente: El Territorio