El anestesiólogo Hernán Boveri, investigado por el presunto robo de medicamentos en hospitales, amplió su declaración indagatoria ante la Justicia y negó las acusaciones en su contra. El médico también reconoció que mantenía una relación sentimental con Delfina “Fini” Lanusse, otra de las profesionales procesadas en la causa, que continúa en etapa de instrucción.
El anestesiólogo del Hospital Italiano, Hernán Boveri, amplió en los últimos días su declaración indagatoria en el marco de la causa que investiga el presunto robo de medicamentos de uso intrahospitalario y negó haber sustraído sustancias como fentanilo o propofol. “Las jeringas que había en mi casa las compré en una farmacia para el tratamiento oncológico del perro”, sostuvo durante su exposición.
El médico, procesado por el delito de administración fraudulenta, explicó que los elementos encontrados en su domicilio durante los allanamientos estaban destinados al tratamiento de su mascota. En ese sentido, remarcó que las jeringas no tenían uso humano y señaló que algunos de los medicamentos incautados ya se encontraban vencidos. Además, aseguró que, aun en caso de no estarlo, no podrían haberse utilizado sin el equipamiento específico necesario, el cual —según afirmó— no poseía en su vivienda.
La declaración se produjo en el contexto de una investigación que busca esclarecer cómo fármacos de uso exclusivo dentro de hospitales salieron del circuito legal y aparecieron en ámbitos privados. Los elementos fueron secuestrados el 13 de marzo de 2026 durante una serie de operativos judiciales. En las imágenes incorporadas al expediente se observan jeringas de distintos tamaños, ampollas, envases médicos, cajas con insumos y bolsas transparentes rotuladas como material secuestrado, además de dispositivos electrónicos como un teléfono celular, una notebook y una CPU.
Durante la ampliación de su indagatoria, Boveri también reconoció que mantenía una relación sentimental con Delfina “Fini” Lanusse, quien se desempeñaba como residente de anestesiología en el mismo hospital, aunque negó haber sustraído medicamentos para consumo personal. Asimismo, realizó un repaso por su trayectoria académica y profesional, y afirmó que muchos de los insumos hallados en su domicilio estaban vinculados a capacitaciones permanentes.
En paralelo, la Justicia dispuso el análisis del teléfono celular del médico, quien entregó voluntariamente la clave de desbloqueo. La causa continúa en etapa de instrucción, con pericias complementarias en curso y nuevas medidas de prueba bajo evaluación.
Boveri y Lanusse fueron procesados sin prisión preventiva y se les impusieron embargos por 70 y 30 millones de pesos, respectivamente. Por otro lado, la muerte del anestesiólogo Alejandro Zalazar se tramita en un expediente separado, aunque los investigadores analizan posibles conexiones entre ambos casos.
El origen de la causa se remonta a febrero, cuando Alejandro Salazar, anestesiólogo de guardia del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y exresidente del Hospital Rivadavia, fue encontrado muerto en su domicilio. La autopsia determinó que falleció por una sobredosis de propofol y fentanilo. En el lugar, la policía halló medicamentos y una bomba de infusión, lo que encendió las alertas en el sistema de salud.
A partir de allí, la investigación permitió establecer que los fármacos utilizados por Salazar provenían del Hospital Italiano de Buenos Aires. En ese contexto, se identificó a Hernán Boveri y a Delfina Lanusse como presuntos responsables del robo y distribución de las drogas. Ambos ya no trabajan en la institución, que inició un sumario interno y presentó una denuncia ante la Justicia.