El sector alineado a La Libertad Avanza consolidó su mayoría dentro del Instituto Nacional de la Yerba Mate y rechazó establecer un valor orientativo para la materia prima. Misiones y los representantes de los productores quedaron otra vez en minoría.
Siete contra tres: la aritmética de la desregulación
El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) volvió a ser escenario de una pulseada que excede lo técnico y se instala de lleno en lo político. El bloque afín a La Libertad Avanza logró imponerse con comodidad en la votación y frenó cualquier intento de fijar un precio de referencia para la hoja verde, la materia prima sobre la que descansa toda la cadena yerbatera.
La votación dejó un resultado contundente: siete votos en contra de establecer un valor orientativo frente a apenas tres a favor. Del lado del rechazo se alinearon Rodrigo Correa —presidente del organismo y representante del Gobierno nacional—, María Gabur por Corrientes, Gustavo Barreiro por Industrias Las Marías, Gerardo López por la Cámara de Molineros, Luis Konopacki por los secaderos, Carlo Czajkowski por las cooperativas y Orlando Bien por Cooperativas Playadito.
En la vereda opuesta, los únicos tres votos a favor fueron los de Ricardo Maciel, en representación de Misiones, junto a Marisol Fracalossi y Roberto Ferreyra, ambos del sector productivo.
Un mapa de poder que se consolida
Lo que se jugó en la sesión del INYM no fue apenas una discusión de precios. La votación dibujó con nitidez un mapa de alianzas donde la industria, los molineros, los secaderos y una porción del cooperativismo se encolumnan detrás de la lógica desregulatoria que impulsa el Gobierno nacional. Del otro lado, la provincia de Misiones y los referentes de los productores primarios quedaron —una vez más— en franca minoría.
El dato más significativo es que el bloque mayoritario incluye a actores del cooperativismo, un sector que históricamente se posicionó más cerca de los intereses de los pequeños y medianos productores. Su alineamiento con la postura de precio libre marca un corrimiento que modifica el equilibrio tradicional del organismo.
El productor, sin red
Para los yerbateros de base, la decisión tiene un impacto directo. Sin un precio de referencia que funcione como piso o señal orientativa, el valor de la hoja verde queda enteramente librado a la negociación entre partes en un mercado donde la asimetría de poder es evidente. Los productores vienen advirtiendo desde hace meses que su capacidad de negociación se deteriora frente a los eslabones más concentrados de la cadena.
La ausencia de un valor de referencia no significa que no exista un precio: significa que ese precio lo fija quien tiene mayor espalda financiera para esperar, acopiar y condicionar. En una economía regional donde miles de familias dependen de la yerba mate, el mensaje del INYM es claro: el mercado manda, y el Estado no interviene.
Una señal que trasciende al organismo
La nueva correlación de fuerzas en el INYM no es un fenómeno aislado. Responde al proceso de desregulación más amplio que impulsa el Gobierno de Javier Milei y que ya tocó a otros organismos y sectores de la economía regional. Lo que ocurre dentro del Instituto refleja una definición de política pública: la decisión de no poner herramientas de contención en un mercado donde el eslabón más débil reclama, al menos, una referencia para no quedar a la intemperie.
La pulseada en el INYM no terminó con la votación. Dejó una marca: quiénes defienden que el precio se rija exclusivamente por la oferta y la demanda, y quiénes sostienen que sin algún tipo de señal institucional, los productores quedan cada vez más expuestos.
Tags SEO: INYM, yerba mate, hoja verde, precio de referencia, La Libertad Avanza, desregulación, productores yerbateros, Misiones, Rodrigo Correa, economía regional, cooperativismo, industria yerbatera, mercado yerbatero, política agraria, Javier Milei
Fuente: Medios Misiones