05/04/2026

Un informe del Instituto Argentina Grande, elaborado con datos del Banco Central, revela un fuerte deterioro en la capacidad de pago de los hogares de todo el país. En la provincia, el atraso en deudas bancarias se multiplicó y ya supera ampliamente los niveles de 2024.


La fragilidad financiera de los hogares también se profundiza en Misiones. En medio de una economía que no termina de recomponer ingresos ni consumo, la morosidad de las familias en la provincia pasó del 4,8% en febrero de 2024 al 15,3% en enero de 2026, según un informe del Instituto Argentina Grande elaborado en base a datos de la Central de Deudores del Sistema Financiero y del Banco Central de la República Argentina.


En Misiones, la mora de las familias se triplicó en dos años y ya alcanza  al 15,3% - Primera Edición


El salto refleja un deterioro acelerado en la capacidad de pago de los hogares misioneros y confirma que el endeudamiento dejó de ser una herramienta ocasional para transformarse, en muchos casos, en una vía de supervivencia frente a la pérdida de poder adquisitivo. En términos concretos, el porcentaje de personas con deudas en situación irregular se triplicó en menos de dos años.


El fenómeno no es aislado ni exclusivo de la provincia. Dentro del NEA, el distrito quedó apenas por debajo de Chaco y Formosa, ambos con 16,2%, y de Corrientes, con 16,1%. Aun así, la tierra colorada exhibe un deterioro mucho más severo que el que tenía a comienzos de 2024, cuando todavía se mantenía por debajo del 5%.


La tendencia se inscribe en un cuadro nacional cada vez más delicado. El estudio sostiene que la morosidad de las familias se triplicó en todas las provincias entre febrero de 2024 y enero de 2026, con picos especialmente altos en el NOA y Cuyo. La Rioja y Chubut encabezan el ranking con 17,3%, seguidas por Tucumán con 17,2%, Catamarca con 17,1% y Buenos Aires con 16,7%.


Incluso distritos históricamente más estables, como CABA, pasaron de 2,7% a 8,1%. Pero detrás de ese mapa hay una dinámica común. El endeudamiento familiar crece porque cada vez más hogares apelan al crédito para cubrir gastos corrientes. Ya no se trata solo de financiar bienes durables o consumos extraordinarios. En muchos casos, los préstamos personales, las tarjetas y otras formas de financiamiento pasaron a ser un recurso para afrontar alimentos, servicios, medicamentos o alquileres.


Ese proceso terminó impactando de lleno en la cadena de pagos. De acuerdo al informe, en enero de 2026 el 13,2% de los créditos personales del país estaba en situación irregular, mientras que el 11% de las tarjetas de crédito registraba atrasos, ambos en niveles récord desde que el Banco Central comenzó a publicar esta serie en 2010.


Además, la morosidad también avanzó en los créditos con garantía prendaria, donde alcanzó el 6,3%.


El trasfondo de esta situación está íntimamente vinculado con la evolución de los ingresos. Según el mismo trabajo, en enero los salarios reales volvieron a caer frente a la inflación. En el sector privado formal la baja fue del 0,8% mensual, mientras que en el empleo público provincial el retroceso llegó al 1,2%.


En términos interanuales, los trabajadores privados todavía arrastran una pérdida del 3% en su poder de compra.


En ese contexto, el endeudamiento de las familias y el aumento de la mora aparecen como dos caras de un mismo problema. Lo que primero funcionó como alivio transitorio para sostener el consumo, terminó convirtiéndose en una carga difícil de afrontar a medida que las cuotas, los intereses y los gastos fijos comenzaron a ocupar una porción cada vez mayor del ingreso mensual.


Morosidad empresaria


En Misiones, además, este deterioro de los hogares se suma al cuadro ya complejo que vienen mostrando las empresas. Días atrás, un informe basado también en datos del Banco Central había advertido que la mora empresaria en la provincia pasó del 7,4% al 13,6% entre julio de 2024 y enero de 2026, lo que encendió alarmas sobre la solidez financiera del entramado productivo local.


 


Fuente: Primera Edición

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