05/04/2026

En su mensaje de Pascua, el Papa reclamó una transformación profunda de las conciencias y advirtió que el mundo se está acostumbrando a la guerra y al sufrimiento ajeno.


En una de sus intervenciones más contundentes desde su asunción, el papa León XIV lanzó este domingo de Pascua un fuerte llamado al cese inmediato de las hostilidades a nivel global y advirtió sobre un fenómeno que definió como alarmante: la creciente indiferencia frente a la violencia y la muerte en distintas regiones del mundo.


Pascua en el Vaticano: León XIV pidió frenar las guerras y convocó a una  vigilia mundial por la paz — ACTUALIDAD


Desde el balcón central de la Basílica Vaticana, ante unos 50.000 fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el Pontífice pronunció el tradicional mensaje “Urbi et Orbi” y pidió a Dios “que conceda su paz a un mundo asolado por las guerras y marcado por el odio y la indiferencia”.


El eje de su mensaje no fue solo el fin de los conflictos armados, sino un cambio más profundo: la transformación de las conciencias. En ese sentido, instó a una “conversión” a la paz que no se limite a silenciar las armas, sino que modifique las conductas individuales y colectivas.


León XIV pidió el fin de las guerras y alertó sobre la “indiferencia global”  ante la violencia - Primera Edición


“¡Que quienes empuñan las armas las depongan! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras elijan la paz!”, exclamó con firmeza, en un discurso que evitó referencias directas a conflictos específicos pero apuntó a una problemática global.


Uno de los conceptos más fuertes fue la advertencia sobre la llamada “globalización de la indiferencia”, una idea que remite a su antecesor y que describe la naturalización del sufrimiento ajeno. “Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes”, señaló.


Para el Papa, este fenómeno representa uno de los mayores riesgos actuales: una sociedad que deja de conmoverse frente a la muerte de miles de personas y a las consecuencias del odio y la división.


En esa línea, León XIV subrayó que la paz no puede construirse desde la imposición ni la fuerza. “No una paz forjada por la fuerza, sino por el diálogo. No por el deseo de dominar, sino por el encuentro”, remarcó.


El mensaje también tuvo un fuerte anclaje teológico. El Pontífice recordó que la resurrección de Cristo representa una victoria lograda sin violencia, y sostuvo que esa lógica debería trasladarse a las relaciones entre naciones. “La fuerza con la que Cristo resucitó es totalmente no violenta”, afirmó, como modelo para la convivencia global.


Como gesto concreto, convocó a una Vigilia de Oración por la Paz el próximo 11 de abril e invitó tanto a creyentes como a no creyentes a sumarse, en un intento por ampliar el alcance del mensaje más allá del ámbito religioso.


El cierre retomó el tono pastoral, pero sin abandonar la carga política del discurso: un llamado a abandonar la lógica de la confrontación en un mundo que, según advirtió, corre el riesgo de normalizar la guerra como parte de su paisaje cotidiano.


Fuente: NA

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