El arquero de San Lorenzo fue la gran figura en la histórica clasificación de la Albirroja a los octavos de final del Mundial 2026. Atajó dos penales en la definición y, tras el partido, dedicó la victoria a su pueblo y a un familiar que atraviesa un delicado momento de salud.
Paraguay escribió una de las páginas más memorables de su historia mundialista y Orlando Gill fue el gran responsable de la hazaña. El arquero de San Lorenzo se convirtió en el héroe de la clasificación tras contener dos remates en la definición por penales ante Alemania, una actuación decisiva que depositó al conjunto dirigido por Gustavo Alfaro entre los ocho mejores del Mundial 2026.
Una vez consumada la clasificación, el guardameta no ocultó su felicidad y reconoció la magnitud del logro conseguido por la Albirroja: "Es una emoción inmensa. Fue un partido muy complicado. Sabíamos desde el primer momento que nos iban a atacar por todos lados, pero supimos aguantar. Abrimos el marcador, ellos encontraron el empate, pero pudimos sostener el resultado y gracias a Dios llegamos a los penales", expresó.
Gill también reveló que la definición desde los doce pasos no fue producto del azar, sino del trabajo realizado junto al cuerpo técnico antes del encuentro: "Hubo una charla antes de la tanda con los arqueros suplentes y con el entrenador de arqueros. Analizamos a cada jugador, cada aspecto y cada detalle. Gracias a Dios pude atajar dos penales, que fueron fundamentales para lograr la clasificación", explicó.
El arquero destacó además el enorme valor que representa eliminar a una potencia histórica del fútbol mundial y remarcó el orgullo que siente por vestir la camiseta paraguaya: "Es un privilegio eliminar a un campeón del mundo. Esto va dedicado para todo el pueblo paraguayo, que seguramente está disfrutando muchísimo este momento", afirmó con emoción.
Sin embargo, el momento más conmovedor llegó cuando decidió dedicar la clasificación a un integrante de su familia que atraviesa una difícil situación: "Esta clasificación es muy especial para un sobrino mío, que está internado y pasando un momento muy complicado. Le prometí que, si era elegido figura, iba a dedicarle esta clasificación. Espero que se recupere muy pronto", señaló visiblemente emocionado.
La actuación del arquero volvió a confirmar el gran presente que atraviesa tanto en su club como en la selección. Con personalidad, seguridad y dos intervenciones decisivas en la serie, Gill fue el sostén de un equipo que volvió a demostrar el carácter que Gustavo Alfaro logró imprimirle desde su llegada.
Fuente: El Territorio