Paz Pereira obtuvo el 54,5 % y asumirá el 8 de noviembre. Su victoria marca una nueva etapa tras la caída del oficialismo en primera vuelta.
Con el 90 % del escrutinio completado, el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia anunció que Rodrigo Paz Pereira obtuvo el 54,5 % de los votos y se convertirá en el nuevo presidente. Su triunfo frente a Jorge “Tuto” Quiroga, que alcanzó el 45,5 %, marca el cierre de dos décadas de gobiernos del Movimiento al Socialismo (MAS).
Paz Pereira asumirá el cargo el próximo 8 de noviembre. Durante la primera vuelta, el pasado 17 de agosto, había conseguido el 32,6 %, mientras que Quiroga obtuvo el 26,7 %.
Rodrigo Paz Pereira, presidente electo de Bolivia, vivió parte de su infancia en la clandestinidad y el exilio. Hijo del expresidente Jaime Paz Zamora (1989-1993), creció bajo amenazas y persecuciones políticas. Su padre fue uno de los fundadores del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, perseguido durante las dictaduras militares.
“Cuando vivíamos en la calle Tarija, de la ciudad de Cochabamba, teníamos que llevar una vida oculta porque nos estaban por sacar al exterior, nuevamente al exilio porque se venía otro golpe de Estado”, recordó en una entrevista.
Durante los primeros años de su vida, Rodrigo Paz vivió en diez países distintos, y fue criado por sus abuelos gallegos en España. Allí nació, el 22 de septiembre de 1967, en la ciudad de Santiago de Compostela.
Rodrigo Paz es también sobrino nieto de otro expresidente boliviano, Víctor Paz Estenssoro. Su madre, Carmen Pereira, es originaria de Galicia. La familia regresó a España en distintos momentos del exilio, y en esa ciudad europea Rodrigo desarrolló una fuerte devoción por “el tata Santiago”.
“He visto a mis padres entrar a la cárcel, ser torturados. Cuando tenía 13 años estaba en un taxi y escuché en la radio que se había caído el avión donde iba mi padre y decían que todos habían muerto. Él sobrevivió aunque quedó con quemaduras en todo su cuerpo y siguió luchando junto a mi madre y junto a muchos otros hombres y mujeres para que Bolivia pudiera construir su democracia”, relató.
Con el regreso a la democracia y el ascenso de su padre al poder, la vida de Paz Pereira se estabilizó. Se recibió como economista y licenciado en Relaciones Internacionales, y luego cursó una maestría en Gestión Política en la American University, en Estados Unidos.
Rodrigo Paz comenzó su carrera política en 2002 como diputado por Tarija. Años después regresó a esa ciudad, donde fue electo concejal y luego alcalde, con un respaldo del 55 % en 2015.
Desde 2020 es senador nacional por la alianza Comunidad Ciudadana. En las elecciones de 2025 se postuló por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), con una estrategia de campaña centrada en la cercanía territorial.
“Yo no tengo plata para pagar encuestas como otros precandidatos”, declaró. “Viajar, viajar y viajar, para conocer todo y estar con todos al mismo tiempo en la patria”.
Durante su gestión como alcalde de Tarija (2015-2020), enfrentó denuncias por presunta corrupción. La Unidad de Investigaciones Financieras (UIF) presentó un informe en el que su declaración jurada de patrimonio “no tendría relación con sus ingresos”. También enfrenta causas relacionadas con transacciones no justificadas cuando fue diputado.
En la primera vuelta electoral del 17 de agosto, Rodrigo Paz obtuvo el 32,6 % de los votos a nivel nacional. Sin embargo, en Tarija, donde había sido alcalde, quedó tercero con cerca del 19 %.
A pesar de las acusaciones y de un perfil inicialmente desconocido para muchos votantes, Paz Pereira fue percibido como un rostro nuevo frente a figuras tradicionales. Su biografía marcada por el exilio y la resistencia le otorgó legitimidad ante sectores que antes simpatizaban con el MAS.
Para millones de bolivianos, Rodrigo Paz representa una figura con sensibilidad social y una trayectoria forjada desde la inestabilidad. Desde el exilio familiar hasta el Palacio Quemado, su recorrido mezcla historia política, drama personal y expectativas renovadas.
Fuente: NA